¿Por Qué Venezuela No Puede Ser Socialista?

Publié le par Daniel Castro Aniyar

 

El socialismo es una teoría del futuro del capitalismo[1]. Sus autores son conocidos: Marx, Lenin, Gramsci, Althusser, Offe, Negri, Holloway… Los países donde se intentó y se intenta van de la URSS a China, de Suecia a Cuba y de Corea del Norte a Bielorrusia.

Fuera de ellos, hay países donde se lucha por más equidad económica. Pero no por socialismo. 

A Wallerstein, quien apoya el bolivarianismo, le preguntan “entonces ¿Por qué Chávez dice que en Venezuela se está construyendo el socialismo?, y responde “Bueno, déjalos que lo llamen como quieran. Eso no es Socialismo”. 

En Venezuela no se construye el socialismo, ni estamos en camino al socialismo. 

En primer lugar, la renta petrolera a partir de los precios del petróleo de la guerra del Yom Quipur en 1973, hace a Venezuela poseedora de unos recursos extraordinarios que no dependen totalmente de las habilidades del Capital o de las capacidades del Trabajo. El país depende de factores externos al sistema, incluida la suerte.

De tal manera que la lucha por la emancipación del trabajo del capital no es una lucha más importante que la lucha por la apropiación del manojo de llaves con el que se abre el cofre del petróleo. 

La historia venezolana sobre todo desde 1945 hasta el 2011, ha estado dominada por un discurso político en el que el papel del Estado para redistribuir de la renta petrolera es fundamental, mucho más que la liberación del trabajo productivo. Los socialistas venezolanos (incluida la AD del 48) no tenían por enemigo al Estado burgués, no querían cambiarlo, solo llegar a él para distribuir más equitativamente la renta. Además, la burguesía era un actor secundario. El discurso antiempresarial, antiburgués, se disfrazaba de antisistémico, pero no era más que una simple contienda por el acceso al petróleo y sus riquezas (Mommer[2] y Baptista,1992:78). 

A partir de ahí y sobre todo, luego de 1973, los gobiernos han sido ingenuamente “malos” y simplemente “despilfarradores”. 

Chávez se propuso dejar de ser “malo”, distribuyó mejor el dinero del petróleo entre los más pobres y distribuyó poder político entre los más excluidos. Lo hizo. Solo la oposición no lo agradeció. Aparecieron los consejos comunales, consejos estudiantiles, consejos obreros, Misiones participativas, las Empresas de Producción Socialista, las expropiaciones, etc… pero nada de eso se activó en el medio de producción que da cuerpo al sistema: la industria petrolera. 

La participación del llamado poder popular en el resto de la economía sigue siendo inmadura y no suma todavía una significativa fuerza sostenida por su propio trabajo. El poder popular de los trabajadores no controla la industria petrolera. 

El Estado obtiene del petróleo y la deuda externa extraordinarios recursos que ha introducido en el país en forma de gasto público clásico y gastos de inversión para un aparato productivo propio (aún deficitario), pero sobrecalientan la economía. La industria no absorbe el dinero, se convierte en créditos que no se pagan, en negocios que no compiten con la importación, y se acostumbra a vivir en medio de subsidios. Finalmente, los recursos se transforman en una suerte de dinero falso, a través de una inflación vertiginosa, una devaluación soterrada de la moneda, la deuda interna y la disminución de los salarios reales. Todo esto es así, al menos desde el 2006.


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Deuda Externa Venezolana (2000-2010).

Millones de US$. Fuente www.bcv.org.ve. La deuda es simplemente ascendente. Las pequeñas caídas (2006 y 2008) se "compensan" con deudas más altas. El gabinete económico declaró en diciembre del 2010 (Giordani, 2010:45-46) que, a pesar de que se prevén altos precios petroleros, las fuentes del presupuesto del 2011 serán primordialmente los impuestos (57,6% del presupuesto), la deuda externa (26%), y luego, las exportaciones petroleras (22%) para un gasto que ascenderá del 2010 al 2011 en un 28% (Minpppf, 2011). Esto revela que los ingresos petroleros son ampliamente insuficientes para cubrir el gasto.

 


Esta situación impide toda posibilidad de independencia productiva de la sociedad venezolana en relación al mercado global. Más bien la infantiliza.

 


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Reservas Internacionales (2007-2010).

Calculadas en Millones de US$ para todos los ahorros públicos. Fuente: www.bcv.org.ve. Los ahorros venezolanos crecieron junto al precio del petróleo desde el 2001, sin embargo la tendencia se derrumba en el 2007, las reservas suben excepcionalmente con el precio extraordinario del petróleo en el 2008, y luego continúan su desplome hasta el 2010.

 

Mientras el Estado venezolano sujeta la economía venezolana al mercado global a través del petróleo y la deuda, el resultado es mayor poder para el Estado, receptor directo de las divisas, pero menor valor económico y político del trabajo y de los trabajadores en la sociedad. 

El valor (de cambio) del trabajo disminuye porque disminuye también su valor frente a otras actividades de mayor rendimiento, como los privilegios de una tribu política (contratos, licitaciones, empleos...), la importación, los bancos, los seguros, los sistemas de vigilancia… todo lo que depende del Estado y las divisas, pero no del trabajo productivo de la sociedad. Y mientras más débil es el trabajo, es más dependiente del Estado o de la burguesía. Es una culebra que se muerde la cola.

Con el valor del trabajo disminuido, toda la sociedad pierde. El Estado luce fuerte, apoyado, pero realmente depende de un soplo. Sus tejidos, sus emprendimientos sociales y económicos, no sostienen nada y se agotan. 

impor y expor 2000-2010 mill US$

Importaciones y Exportaciones (2000-2010)

Calculados en Millones de US$. Fuente www.bcv.org.ve. Los ingresos por exportaciones, la línea verde, ascienden según también asciende el precio del petróleo. Las importaciones privadas y públicas siguen el mismo camino de las exportaciones: Venezuela no importa según las necesidades del aparato productivo. Solo se importa más si se exporta más. ¿Por qué? Porque todo lo que entra sale o se disipa en ese proceso de "falsificación" de dinero. Obsérvese el siguiente cuadro.



 petróleo, manuf, agric y expor 2001-2010

Exportación Petrolera en Relación a la Manufactura, la Agricultura y la misma Producción Petrolera, per capita (2001-2010)

El color violeta que sobresale representa las exportaciones petroleras, todas del sector público, en millones de dólares convertidos a Bs fuertes, a la tasa del año y dividido entre la población del país para ese mismo año. Los demás colores representan la manufactura, la agricultura y la misma actividad petrolera, en millones de bolívares, con base 1997, entre la población de cada año. Fuente www.bcv.org.ve + www.ine.gov.ve. Este es el Gráfico más importante. A diferencia de lo que sucede con las importaciones, las exportaciones no están relacionadas con el resto del aparato productivo, no lo estimulan, no lo desarrollan. El dinero de la exportaciones petroleras entra y se disipa en el país, por la vía del gasto público. No importan los créditos, los gastos de inversión, los bancos y las cooperativas: nada pasa.


El fracaso del socialismo bolivariano es equivalente al que veía Marx en Europa cuando escribía El Capital: el éxito ilusorio se produce de “controlar” el Estado, cuando éste no es más que un fetiche de un sistema de acumulación, entonces como ahora, indetenible. 

El mismo Marx decía que se necesita un nivel de maduración de las fuerzas productivas que pongan en evidencia la contradicción sistémica del modo de producción, no solo una contradicción política. 

Gramsci decía que las revoluciones en la periferia del mundo no pueden sobrevivir si no hay revoluciones en el centro, para su época, en los Estados de la gran industrialización de masas.

  

Venezuela es una lección importante. 

No se puede atribuir el fracaso del socialismo bolivariano a la escasez de recursos, a las presiones del mercado global, o las guerras del capitalismo, como antes.  

No se puede atribuir el fracaso del socialismo a la ausencia de libertades políticas. 

Los enemigos no tienen la posibilidad de destruir el aparato productivo dominante, ni por la vía de una guerra, ni por la vía de la urgencia de las presiones del mercado global, porque dependen de él. 

Lo que ha sido bueno para los enemigos es una aguda presión sobre el gobierno, que ha contado con importantes y permanentes espacios a través de la mediática privada. Si bien los enemigos son implacables, el Estado, en representación del “interés socialista”, ha contado con la capacidad de convocatoria de amplias mayorías por vías liberales. Ha contado con los recursos materiales que otros países no tuvieron, para refundar o transformar el modo de producción. 

Y sin embargo, no hay socialismo, no habrá socialismo.

 

  

El trabajo de los venezolanos no manda ni mandará. Manda el que aún tiene las llaves del cofre, el que aún puede endeudarse en nombre de los trabajadores. Endeudarse para que el dinero siga entrando y saliendo del bolsillo del país y del bolsillo del trabajador. 

Si Venezuela no escapa de la dependencia al petróleo, no tendrá socialismo, ni futuro.

Si Venezuela no sustituye el petróleo por sus emprendimientos políticos y económicos, se debilitará peligrosamente.


___________________

[1] A grandes trazos, el socialismo propone que el interés del capital no es igual que el interés de la sociedad civil (todos nosotros, los trabajadores). A pesar de que el capital tiene propiedades (dinero, fabricas, bancos...), los trabajadores son los que verdaderamente hacen que funcionen el dinero, las fábricas y los bancos, entre otros. Por eso pueden tomar el poder. No deberíamos estar trabajando para ellos sino para nosotros. Y cuando esa nueva democracia llegue, haremos un mundo que se parezca a los trabajadores, a sus mujeres, a sus minorías, a sus personas con discapacidad....

Para eso, los trabajadores deben llegar a un nivel de madurez para controlar del sistema, a través del control de su trabajo. Ellos, los trabajadores, los gerentes, los publicistas, los orfebres, los cantantes, los maquinistas, deben saber qué hacer para que el mundo funcione con capital, pero no al servicio del capital. 

[2]Mommer fue nombrado vicepresidente de la PDVSA bolivariana una década después. Mommer y Baptista escriben: “…nada fue más fácil para el empresariado venezolano que confundir este ataque [el discurso antiempresarial del “Trienio Adeco” de 1945 en adelante] a las libertades empresariales del capital extranjero concesionario, con un ataque, de inspiración socialista, a la libre empresa como tal. Ha de decirse, por lo demás, que el discurso político mismo…no dejó de sugerir coqueteos con esta confusión”. 

 

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Mario Ferreiro 08/06/2012 18:09

El cambio a un modelo socialista es la solución que se observa en el horizonte ideológico y político, mas no es el socialismo de antaño, sino una renovado.

Ruth 14/02/2011 08:59


En USA el gas y el petróleo y la riqueza mineral no son propiedad del Estado sino del dueño de las tierras, son más terrícolas en ese aspecto, más equitativos pues.


Daniel Castro Aniyar 14/02/2011 10:22



Es una buena discusión el problema de quién tiene la propiedad de la renta. Y qué llamamos renta


Yo creo que la renta es un problema en el mundo, y no solo es petrolera. También creo que un dinero que entra por la vía de un monopolio persistente, aunque dependa del mercado, también se
comporta un poco como una renta. La ayuda humanitaria en Zaire, los monopolios del arroz en Bangladesh, o los antiguos monopolios cafetaleros y cacaoteros en Venezuela, eran y son formas de
renta.


El problema lo enfrenta toda nación que tiene formas reducidas, monopólicas, de enriquecimiento, y reducidas formas de prácticas políticas y de participación.


Esto siempre produce empobecimiento de alternativas, de tejidos, de emprendimientos personales... El capitalista monopólico es igual que el Estado sin regulación: siempre quieren más, siempre
depredan más a su sociedad, y casi nunca quieren compartir o simplemente abrir el escenario depredador.


Así que no creo que el problema sea quién tiene el medio de producción, sino que quién lo tiene actúa solo, sin contrapeso.



Goly 14/02/2011 08:55


Porque el socialismo más que una ideología política es un sistema de producción y el nuestro esta monopolizado por la unica empresa Estadal, quien subsidia el resto. Ahora bien, la mayoría le
“produce” más impuestos para el Estado.


Daniel Castro Aniyar 14/02/2011 10:12



Si. De tal modo que mucho del dinero que recogerá el Estado por la vía de los impuestos (un 57% del presupuesto estatal previsto para el 2011) es dinero que entró directa o indirectamente por
subsidios del mismo Estado. Es como recoger el mismo dinero que pusiste. No será mucho el dinero nuevo, producto del aparato productivo... que es el que debe hace la diferencia.



Gilberto 14/02/2011 08:41


Somos adeptos al Estado y no es simple propaganda “El Estado aumentara el gasto público para ganar más adeptos políticos”. Sino que mientras el sistema de producción no prospere seguiremos siendo
adeptos al Estado perolero … y pagando más impuestos. Al final de cuentas todos queremos ser adeptos al Estado...


Daniel Castro Aniyar 14/02/2011 10:09



Hegel hablaba del dilema del amo y el esclavo. Decía que el amo necesita al esclavo para seguir siendo amo. Pero el esclavo solo necesita de sí mismo. Igual nos pasa con el Estado, o con el
capitalismo.


Cuando podamos vivir de la fuerza de nuestro trabajo, el petróleo será la mejor herramienta, y lo será también el Estado y el capital. Para eso tenemos que hacer cosas difíciles pero magníficas:
producir, exportar, intercambiar, fundar emprendimientos políticos independientes, mútliples, y variados. Vivir del oficio humano, no es mucho pedir... y Venezuela tiene la suficiente vocación de
grandeza para emprender este reto.



Belen 14/02/2011 07:57


Que lastima que los ingresos petroleros son insuficientes para cubrir gastos y que la industria venezolana este deficitaria. Como venezolana me preocupa la situación del país porque si Chavéz deja
el gobierno se forma la revuelta...


Daniel Castro Aniyar 14/02/2011 10:01



Como en todos los procesos políticos, los equilibrios y los cambios dependen de la conciencia política. Es lo que algunos llamaban "las condiciones subjetivas". Esta discusión que hoy ambos
tenemos es parte de ese nuevo espacio público que tenemos que construir.


Hacer un diagnóstico justo produce mejores salidas, nos debemos a la realidad. Hacernos reflexiones justas sobre el futuro del Venezuela, es un derecho y un deber. Una reflexión que incluya al
presidente, y a todos los que quieran comprender.  El socialismo, el capitalismo o cualquiera de nuestras ideologías, deben pasar primero por la realidad y sus problemas.