La Raza Maldita. El Antijudaísmo en Todas las Españas.

domiguito

"Con gran sobriedad de palabras refieren las Actas del martirio lo que sucedió:

Arrimáronle a una pared, renovando furiosos en él la pasión del divino Redentor; crucificáronle, horadando con algunos clavos sus manos y pies; abriéronle el costado con una lanza, y cuando hubo expirado, para que no se descubriese tan enorme maldad, lo envolvieron y ataron en un lío y lo enterraron en la orilla del Ebro en el Silencio de la noche.
Todos nos imaginamos fácilmente los espasmos de dolor que estremecerían aquellos músculos delicados de niño. Abrieron sus venas para recoger en unos vasos preparados su sangre. Sangre inocente que iba a ser el jugo con que amasasen los panes ácimos de la Pascua..."


(ESCRITO EN EL 2009!!.

Se puede leer todavía, sin más, en

http://congregacionobispoaloishudal.blogspot.com/2009_08_01_archive.html)

 

Invité a un amigo investigador para que escribiera sobre este tema. Su artículo es parte de un libro de público acceso en:  librodistracciones.blogspot.com/

Como contraparte, Casa Sefarad, prepara eventos en la España de hoy para consolidar la imagen de aquellos que se resistieron al racismo, arriesgando sus vidas, por judíos y gitanos, en: http://www.casasefarad-israel.es/es/

...

 

 

"Es extraño que Dios haya escogido a los judíos, pero no tan extraño como aquéllos que

escogen al Dios judío y rechazan a los judíos".

Frederic Ogden Nash, Poeta (1902-1971).

 

LA RAZA MALDITA

 

 

Tomado de: "Distracciones"

Por Camilo Ezagüi

Sefardi10@yahoo.com

 

El 1 de noviembre de 1997 el Papa Juan Pablo II afirmó al respecto: “En el mundo cristiano circularon durante demasiado tiempo interpretaciones erróneas e injustas del Nuevo Testamento que afectan al pueblo hebreo y a su presunta culpabilidad, generando sentimientos de hostilidad en relación con este pueblo. También contribuyeron a adormecer muchas conciencias, de modo que, cuando se extendió por Europa la ola de persecuciones inspiradas por un antijudaísmo pagano, que, en su esencia era al mismo tiempo un anticristianismo, la resistencia espiritual de muchos no fue la que la humanidad tenía el derecho de esperar de parte de los discípulos de Cristo”...(Alocución a los participantes del coloquio sobre “El antijudaísmo en ambiente cristiano” que el Papa convocó en el Vaticano).

 

Para evitar malos entendidos deseo enfatizar que creo que hay gente buena en todos los países. Una vez hecha esta salvedad voy a referirme a un informe encargado por el Parlamento Europeo, “Manifestaciones de Antisemitismo en la UE, 2002-2003”, segun el cual Francia tiene el más alto índice de antisemitismo violento. Agresiones a cementerios, sinagogas y escuelas. Ataques a rabinos y alumnos religiosos fácilmente identificables por su indumentaria. La mayor parte de estas fechorías fueron perpetradas por franceses musulmanes. Dicho informe revela también que España, que expulsó a los judíos en 1492, es hoy día el país con más antisemitismo ideológico de la Comunidad Europea. Quizás sea porque la “antijudaizante” Inquisición española, fundada en 1478 por bula del papa Sixto IV, fué abolida recién en 1834. O porque como dice el catedrático de historia Antonio Domínguez Ortíz: “la sociedad castellana, o una parte considerable de ella, fue la inventora de los famosos estatutos de limpieza de sangre, una peculiaridad española que no se dió en ningún otro país europeo. Dirigida contra todo el que tuviera antepasados no católicos, de hecho iba dirigida contra los descendientes de judíos”. O porque la dictadura fascista franco-católica (1939-1975), que alertaba contra una supuesta conspiración del “contubernio judeo-masónico”, dejó una marca profunda en la formación de los prejuicios y creencias de los españoles de hoy. Muchos de los cuales eran entonces niños cuya formación religiosa estuvo en manos de curas antisemitas.

 

Según esa encuesta, el 30% de los españoles considera que los judíos no se preocupan de nadie salvo de los suyos; el 27% cree que los judíos utilizan prácticas poco honestas para conseguir sus fines; el 58% opina que los judíos españoles son más leales a Israel que a España; y el 63% piensa que los judíos tienen demasiado poder en todo el mundo. El escritor y periodista Anibal C. Malvar en su artículo “Ser judío en España” publicado en El Mundo en septiembre del 2004 se pronuncia sobre estos alarmantes datos cuando dice que todavía “hay una extrema derecha que sigue añorando la limpieza étnica que emprendió Adolf Hitler. Y grupos de izquierda afectos a la causa palestina que confunden semitismo con sionismo”...

 

Por su parte, el instituto norteamericano de investigaciones “Pew Research Center” con sede en Washington ha publicado el 17 de septiembre del 2008 un análisis, basado en una encuesta realizada entre marzo y abril del mismo año, según el cual el rechazo a judíos y musulmanes en Europa ha aumentado en los últimos cuatro años. Destacándose España en cuanto a los judíos se refiere. El estudio señala que el 46% de los españoles, el 36% de los polacos, el 34% de los rusos, el 25% de los alemanes, el 20% de los franceses y el 9% de los ingleses tiene una opinión negativa sobre los judíos. La notable diferencia entre España e Inglaterra habla por sí sola.

 

La investigación de Bernd Rother en su libro “Franco y el Holocausto” concluye que la supuesta ayuda para salvar judíos del régimen fascista nacional-católico es un mito que fue alimentado por la dictadura franquista después de la guerra para congraciarse con los aliados. Solo cuatro españoles que salvaron judíos arriesgando la vida y no por dinero aparecen reconocidos como “Justos entre las Naciones” en los registros del Instituto de investigación del Holocausto “Yad Vashem” en Jerusalén: Eduardo Properde Callejón y el Dr. José y Carmen Santaella.

 El único funcionario español que se arriesgó fué Angel Sanz Briz, nacido en Zaragoza, llamado el ángel de Budapest, un diplomático español en la Hungría de 1944 que valientemente salvó a más de mil judíos "jugándose el puesto, la carrera y la vida" según Fernando Díaz Villanueva quien además dijo de él:

"Los héroes existen en todo tiempo y lugar, pero es en las guerras y allá donde se ceba la injusticia donde dan su verdadera talla". Israel y Hungría lo condecoraron.

 

Franco deseaba que Hitler ganara la guerra, no permitió la entrada de judíos por considerarlo “un peligro”, cerró las sinagogas y prohibió la práctica del judaísmo entre 1939 y 1945. Luego le dió refugio y salvoconducto a criminales nazis fugitivos. La España fascista ignoró el Holocausto en las escuelas mientras los curas predicaban en las escuelas y púlpitos el odio a los judíos. España llegó a ser más papista que el papa. La Alemania de la posguerra e Israel establecieron relaciones diplomáticas en 1965. Sin embargo, España no solo se negó a reconocer al estado judío en 1948 sino que lo hizo recién en 1986. Le tomó 38 años. Fué el último país europeo en hacerlo. El antisemitismo del régimen Franco-católico sería sustituído posteriormente por una política antisionista supuestamente pro-árabe. Lo que rayaba en el absurdo. Porque hasta Egipto, el más poderoso y acérrimo enemigo de Israel entre los países árabes, había reconocido y firmado un tratado de paz con el estado sionista en 1979 poniendo fin a 30 años de hostilidades.

 

En España viven hoy apenas unos 15 mil judíos. Hay quiénes estiman que son 30 mil. En todo caso es un número muy inferior al de, por ejemplo, Francia, donde habitan 600 mil. Sobre este tipo de antisemitismo sin judíos, incongruente, se pronuncia Gustavo Perednik en “España descarrilada”, 2005:

 

“Los judíos fueron acusados por los nacionalistas de ser generadores del comunismo; por los comunistas de regir el capitalismo. Si viven en países no judíos, son acusados de dobles lealtades; si viven en el país judío, de ser racistas. Cuando gastan su dinero, se les reprocha ser ostentosos; cuando no lo gastan, son avaros. Son tildados de cosmopolitas sin raíces o de chauvinistas empedernidos. Si se asimilan al medio, se les acusa de quintacolumnistas, si no, de recluirse en sí mismos”


... El premio Nobel de Física Albert Einstein lo resumió en estas palabras: "Si mi teoría de la relatividad es exacta, los alemanes dirán que soy alemán y los franceses que soy ciudadano del mundo. Pero si no, los franceses dirán que soy alemán, y los alemanes que soy judío”.

 

Sorprende particularmente el que haya en España quien acuse a los judíos de doble lealtad siendo que durante siglos millones de españoles abandonaron la península y emigraron a otros países en busca de mejor fortuna. Allende los mares, el “español errante” y sus descendientes, adoptaron otras nacionalidades mientras continúan añorando el terruño bebiendo un buen vino de la Rioja en sus castizos clubes sociales. Exclusivos clubes dispersos por todas las américas como la Hermandad Gallega, el Centro Asturiano y otros.

 

Por cierto, muchos nativos latinoamericanos, víctimas de la explotación laboral, consideran que tanto el empresario español como el judío, el italiano, el chino, el árabe y el portugués “utilizan prácticas poco honestas para conseguir sus fines”...También habrá algún mexicano, argentino o venezolano bolivariano que opine que los bancos transnacionales de España “tienen demasiado poder económico” en Latinoamérica. Y tampoco faltará gente en sus antiguas colonias que les endilgue a esos banqueros españoles el mote de “usureros”.

 

Esta aversión irracional está tan culturalmente arraigada que en muchos de los diccionarios del idioma español publicados en España todavía aparece la palabra “Judío” significando despectivamente: “avaro, tacaño, usurero, ej. préstamo judío” (Diccionario de la lengua española, 2005 - Espasa-Calpe S.A., Madrid). Uno de los significados de la palabra “Perro” en ese diccionario es: “nombre que se dió despectivamente a los fieles de otras religiones, ej. Perro judío”...La palabra marrano también significa: judío converso. Y la muy española expresión “Judiada” aparece ahí como: “acción deshonesta, perjudicial e injusta”. Y en el diccionario de la Real Academia Española, “Judiada” significa: “acción mala, que tendenciosamente se consideraba propia de judíos”. El caso de los “Chuetas” de Mallorca es muy ilustrativo. Perseguidos desde el siglo XVII por “criptojudíos”, fueron víctimas de una ruin discriminación fomentada por la iglesia hasta bien entrado el siglo XX, aunque habían sido católicos por generaciones.

 

Todavía hoy en la catedral de Zaragoza hay un altar dedicado a Dominguito del Val [ver imagen al inicio del artículo] donde dice que “nació en 1243... La tradición cuenta que el 31 de agosto de 1250, cuando volvía a casa entonando canciones religiosas, el niño fue raptado y muerto por miembros de la comunidad judía, entre la que se había extendido la creencia de que acabar con la vida de un niño cristiano les beneficiaría. Días después, su cabeza y sus manos aparecieron en medio de un resplandor en la calle de Limón, hoy denominada de Santo Dominguito de Val, en honor a este hecho. Desde entonces, este pequeño zaragozano es el patrón de los monaguillos y los niños del coro”.

 

Lamentablemente, adonde iban los curas españoles con su catecismo llegaba con éllos la obsesión del odio a los judíos. Obsesión esta que a veces llegaba al absurdo. Fray Gregorio García, autor del Origen de los indios del Nuevo Mundo (1607), creía que los primeros pobladores de América fueron judíos y señaló la existencia de semejanzas físicas, linguísticas y sicológicas entre los judíos y los indígenas...porque al igual que los judíos “son perezosos, no creen en los milagros de Jesucristo y no están agradecidos a los españoles por todo el bien que les han hecho”. Como ejemplo de esa labor misionera tomemos esta canción de ronda infantil que es todavía muy popular en Chile y dice: “¿Cuántos panes hay en el horno?. Todos: Veintiun quemados. ¿Quién los quemó?. Todos: El perro judío. Atrácale fuego que allá voy yo, eso te pasa por aturdido, perro judío"...

Pero los datos más alarmantes los aporta un estudio realizado por el Observatorio Estatal de Convivencia Escolar adscrito al Ministerio de Educación de España. Los resultados revelan que la situación de intolerancia hacia compañeros marroquíes, “sudacas”, gitanos y judíos ha empeorado.

 

Más de la mitad de los jóvenes encuestados no querría sentarse al lado de un judío en el aula aunque jamás hayan visto uno. La encuesta fue realizada por dicho organismo entre unos 23 mil alumnos de educación secundaria y más de 6 mil profesores en 300 colegios públicos y privados de todas las comunidades autónomas excepto Cataluña. (tomado de EFE - Juan Carlos Cárdenas - Periódico de Aragón del 29 de septiembre del 2008).

 

(…)