9 Mitos del Conflicto Arabe-Israelí

Publié le par Daniel Castro Aniyar


 

 

Para entender el tema árabe-israelí, hoy israelo-palestino, es crucial deshacer ciertos mitos que dominan las discusiones. Solo así puede entenderse la justa petición de los Palestinos a su propio Estado, pero también la respuesta israelí y los criterios que hacen legítima su existencia.

 

Sin embargo es importante subrayar que esta discusión no se acaba aquí y deja innumerables cabos sueltos, muchos de los cuales son sujeto de discusiones más interpretativas, pero no por eso menos importantes.

 

El objetivo de este artículo es colocar en palabras sencillas referencias, hechos e identidades políticas constatables que suelen obviarse en las discusiones sobre el tema. Todo motivado por el hecho de que las reducciones orientadas en términos de militancia han provocado sufrimientos en los dos bandos.

 

Mito #1 El conflicto del Oriente Medio es un conflicto religioso.

 

No. Es principalmente étnico y político. En la medida en que no se resuelve se ha hecho también religioso.

 

Hay que recordar que Israel no fue fundado por religiosos, sino por socialistas y comunistas ateos. Los judíos que construyeron el Estado de Israel eran seglares e hicieron un Estado para el pueblo judío, no para su religión. Por ello, un 20% de Israel es árabe, y cuando un judío demuestra su descendencia para la "ley de Retorno" (Aliyá) no le prohíben su entrada aunque se reconozca como católico o musulmán. Un judío es el hijo de una madre judía, es todo.

 

La ciudadanía israelí de estos árabes ha enfrentado problemas recientes, producto del tema del predominio lingüísitco del hebreo en ese país. Pero en los países vecinos, sobre todo en sus regiones del interior, simplemente no hay ni pueden haber sinagogas, y en muchos casos, iglesias. La intolerancia existe, en grados diferentes que incluyen el asesinato, pero no tiene una raíz religiosa sino étnico-nacional.

 

Hay que recordar que ni los países árabes durante la fundación de Israel eran islamistas, ni la OLP era islamista en los 70. Era un conflicto internacional, entre naciones en formación, por el acceso a un territorio.

 

Con la prolongación del conflicto, la desesperanza de ambos pueblos llevó a que la religión se metiera en la política. Y hoy están el Shasz, por dar un ejemplo, un partido religioso judío minoritario, y Hamas, un partido islamista radical el cual fue, hasta antes de la alocución de Abbás en la ONU, mayoritario en Palestina.


Es importante entonces indicar que Israel es mucho más seglar que Palestina, sobre todo que Gaza. A diferencia de lo que se cree, muchos de sus Charedíes (o ultra-ortodoxos, como se mal les llama en los medios) están a favor de los asentamientos, pero muchos tampoco no apoyan la política de “Dos pueblos Dos Estados", que es la premisa irrefutable aceptada por ambas partes. Muchos Charedíes quieren un Estado para los dos pueblos, como fue en la antigüedad. Ellos no quieren que se les prohíba visitar y vivir en Tierras Santas que ya están bajo dominio palestino.

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Esto muestra que el gobierno israelí no es dominado por ortodoxos ni usa la Biblia como un código cerrado de acción. Hay toda una lógica bien pragmática que incluye sus negociaciones con los colonos, los Charedíes, liberales e izquierdas, para estrategias puntuales.

 

De hecho Sharon, también duro representante de la derecha israelí, utilizó a los colonos de modo diferente: los sacó de Gaza en el 2005, por la fuerza y unilateralmente, como muestra de su intención de negociar.

 

El tema del territorio es suceptible de discusiones teológicas que tienen que ver con el rango de Jerusalén como ciudad santa en las tres grandes religiones y las promesas hechas a Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y a Moisés.

 

Los judíos hablan de la Torá como un documento que prueba la intensa relación entre ellos y estos territorios, pero en la vida política judía este argumento no se usa para definir fronteras. La mayor parte de los judíos creen que su derecho a estas tierras procede, aparte de la Torá, la Mishná y la Guemará (de cuyos textos se redactó el Antiguo Testamento de los cristianos), de haber cultivado insistentemente el deseo a retornar a Jerusalén durante los últimos 2000 años de diáspora. 

 

Por eso es posible negociar. Se trata del deseo de tener un hogar nacional en Tierra Santa, no de reproducir a calco las fronteras bíblicas.

 

De hecho, los textos de la Torá-Talmud hablan de otros pueblos que coexistieron con los judíos durante los 3000 años de presencia al Oeste y parte del Este del Jordán.


 

Pero solo es en el mundo musulmán, incluyendo Palestina, y muy sobre todo en la Gaza controlada por Hamas, donde el Corán es utilizado para argumentar la posesión exclusiva de la tierra llamada "santa" por las tres grandes religiones.

 

Hay una larga discusión proveniente de que la palabra Jerusalén no aparece a lo largo del Corán. Para algunos estudiosos cristianos y musulmanes, se trata de la interpretación posterior de una aleya (versículo, presagio) que hizo vincular a Mahoma (que llamaremos por respeto en adelante, Muhamad) con Jerusalén para otorgar al Corán un rango más trascendente junto a las otras religiones monoteístas. En este aleya, Muhamad se eleva al cielo desde "Al Aqsa", la mezquita que está "más allá". Algunas interpretaciones señalan que ese sitio es La Medina, y otras, dominantes, señalan que es Jerusalén.

 

Sea cierto o falso, la intención literaria o espiritual de esta vinculación con Jerusalén supone el reconocimiento de judíos y cristianos, y sus símbolos, al lado de Islam. 


Mito #2 Israel no es más que una ocupación judía.

 

Esa es la premisa fundamental del supremacismo islámico (los que creen que Alá se impondrá sobre todos los pueblos y religiones por la vía de la necesaria guerra santa). Es la premisa de los que abogan por desaparecer a Israel del mapa, como Irán, Hamás, la primera OLP, Hezbollá, Jihad Islámico y algunas organizaciones de izquierda en Occidente.

 

Todos ellos han hablado de la fundación de Israel como "la ocupación del 48". Irán llama a Israel "la Entidad Sionista". Michel Collon se refiere a la "Ocupación Colonial", cuando aun no se ha dejado muy claro de cual país es colonia Israel. Este es el discurso de los que auspician la guerra total.

 

Al mismo tiempo que el representante de la Autoridad Nacional Palestina y la OLP en la ONU, Mahmud Abbás, pedía un Estado independiente con fronteras con Israel, el representante de la organización opositora Hamas declaraba que “un reconocimiento del Estado Palestino es importante, pero no es suficiente”. El escudo de Hamás y su declaración fundacional, como de sus duros contendientes, el FPLP o el Jihadhablan explícitamente de un solo país, del Jordán al Mediterráneo, regido por Alá. 

 

Esta interpretación islamista radical (no coránica) no debe ser solo rebatida por la testificable presencia de los judíos desde hace 3000 años en estas tierras.

 

Los judíos poblaban la colonia llamada Palestina durante el siglo XIX, junto a los árabes. De hecho entonces eran ellos los llamados "palestinos". Los judíos estuvieron en esas tierras durante el imperio otomano (musulmán), y también cuando éste declinó ante los franceses e ingleses.


Esos judíos fueron los impulsores de lo que los ingleses llamaron "movimiento nacionalista palestino", un conjunto de organizaciones, algunas armadas, dispersas y heterogéneas, y algunas de los cuales optaron por el terrorismo como método para echar a los ingleses y lograr la independencia de Palestina. Previendo su retiro, Inglaterra hizo la famosa declaración de Balfour para que la margen occidental del Río Jordán fuera habitada por árabes y judíos.

 

Los árabes nunca apoyaron la posibilidad de compartir poder político con la entonces minoría judía en Palestina. Cuando los ingleses se retiraron, las guerras árabes por controlar Palestina y expulsar a los judíos demostraba la negativa de aceptar la sugerencia británica de un Hogar Nacional para los judíos en Palestina.

 

En esas guerras los Jordanos, desconociendo a un posible Estado árabe-judío, y mucho menos un Estado judío, tomaron esa margen y ocuparon Jerusalén. Entonces como antes, se les prohibió a los judíos visitar la ciudad y el templo de Salomón.

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No hay sinagogas funcionando en Siria, Jordania ni Palestina (que no sea en los asentamientos, claro). En el interior de esos países, los judíos corren el simple peligro de ser asesinados, en algunos casos, al igual que los cristianos. No se puede decir que los asesinen porque son ocupantes de sus tierras, solo estuvieron en tierras árabes como parte de un largo peregrinar. En Israel, en cambio, hay mezquitas, iglesias y representaciones religiosas de todo el mundo.

 

Como todos los pueblos de la zona, los judíos en Israel son productos de migraciones históricas, lejanas y recientes. Los judíos en Palestina enfrentaron a los ingleses, y luego a la intención alemana de tomar esos territorios. Luego lucharon contra los árabes en varias y complejas guerras.

 

Adicionalmente, Israel pudo servir de hogar a millones de refugiados judíos en el mundo. En la vida cotidiana árabes y judíos podían demostrar convivencia y comunión. Hoy los judíos son el 80% de Israel, y sus minorías árabes no quieren perder el derecho al pasaporte israelí pues, independientemente de su posible oposición política al gobierno, constituyen juntos una misma nación con derechos iguales o... muy similares.

 

En tal explicación de los hechos, no cabe entender a Israel como una "ocupación". Más bien delata el lado oscuro de esta acusación.


La intolerancia apuesta por el desconocimiento de la existencia del otro. La Guerra Fría, la intransigencia árabe, así como los llamados extremismos no representan realmente a sus sociedades, más bien la chantajean. 

 

Reducir Israel a ser un "país ocupante" desconoce la realidad y los hechos con los que pudieron y aún pueden construirse los cimientos de un Medio Oriente más seguro para sus habitantes.


Mito #3 El Holocausto Motivó el Poblamiento de Israel.

 

No. La principal oleada de refugiados e inmigrantes judíos no provino del Holocausto, si bien éste ayudo a la declaración del Estado judío en el 48. La principal ola vino de los países árabes.

 

Israel tiene una importantísima población de judíos refugiados de Yemen, Argelia, Marruecos, Irak, Egipto, países árabes de los que se había retirado Europa, y que ya no querían vivir con los judíos. Hay ejemplos de leyes de expropiación de bienes a judíos en todos esos territorios, y las historias personales son dramáticas. El mismo Muftí de la Palestina inglesa (jefe espiritual de los musulmanes bajo dominio colonial) se asoció con Hitler y ofreció entregarle a los judíos de Palestina.

 

De tal modo que, si Alemania hubiera ocupado Palestina, los judíos hubieran tenido que escapar nuevamente, esta vez entregados por los musulmanes... como si Hitler no fuera a eliminarlos a ellos, según posteriormente se reveló en el diario de Goebbles. Por cierto, el Muftí era tío de Arafat. No era para estar orgulloso.

 

Los refugiados judíos de todo el mundo, antes y después de la guerra, los que huyeron de los nacionalismos árabes y luego del islamismo radical, los que huyeron del hambre en África o de la intolerancia en Asia, Europa como últimamente de América, fueron recibidos en los kibbutzim y otras formas de comunas socialistas, creadas desde el tiempo de los ingleses, a lo largo del territorio desde antes de la fundación del Estado israelí.

 

 

Mito#4 Reino Unido reconoció un país para "árabes y judíos" solo para poder enviar a los Perseguidos del Holocausto en Europa (la tesis del "sentimiento de culpa").

 

No es cierto. Reino Unido, en sus cartas y discursos, también reconocía a los judíos que allí vivían, organizados desde tiempos de los otomanos en el Yishuv, o consejo de judíos en Palestina. Los reconocimientos de Balfour y muchas de sus confirmaciones fueron muy anteriores a la II Guerra Mundial.

 

Mito #5 Los judíos no fueron más numerosos que los árabes, por lo cual tuvieron que haberles quitado las tierras por la fuerza.

 

No fue así. Las tierras de los kibbutzim, moshavot y otras comunas socialistas, así como muy buena parte de Israel fueron compradas a los árabes, antes y luego de la creación de Israel. El llamado Fondo Nacional Judío recogía dinero en el mundo para comprar las tierras. Los árabes las vendían porque les parecían malas e improductivas. En ese entonces nadie parecía oponerse muy fehacientemente. Sobre esas tierras se fundaron importantes ciudades, industrias y centros turísticos, Tel Aviv, Ber Sheeva, Ein Guedi, Haifa... etc.

 

Luego, cuando los países árabes, ya independientes, le declararon todos juntos dos veces la guerra a Israel, crearon pánico a sus hermanos árabes del lado occidental del Jordán. Se suponía que al final de la guerra serían liberados. Algunas fuentes dicen que incluso pidieron "que se retiraran". En cualquier caso, los árabes de Palestina entendieron que era mejor salir. Cundía la información de que los paramilitares judíos asesinaban a mansalva a los árabes en Deir Yassin. La guerra sería tan grande que "no quedaría sinagoga en pie, ni al lado de ellas" o "aplastaremos al país con nuestros cañones y barreremos todos los sitios en que los judíos busquen refugio", decían los líderes árabes. Era la tesis, ahora compartida por Hamas, el FPLP, Hezbollá e Irán, de "Echar los Judíos al Mar".

 

Ahmedineyad reiteró a una semana de este escrito que "un huracán echará fuera de sus raíces el árbol sionista". Es la misma metáfora.


Pero entonces un número no mayor de 700 mil árabes (según ACNUR-PALESTINA) que vivían al margen occidental del Jordán dejaron sus casas, bajo la promesa de que volverían allí luego de sacar a los judíos y, lógicamente, porque los podían matar en medio de la guerra. Aun a estos árabes nadie los llamaba "palestinos". Ese evento es el llamado "Nakba", o "desastre", "tragedia", pues señala la partición del territorio entre árabes e israelíes. Se fueron al Líbano, a Jordania y unos pocos a Siria y Egipto.

 

Israel, contra todo pronóstico, ganó las dos guerras, la del 49 y la del 67.

 

Los árabes que se quedaron en Israel recibieron la ciudadanía israelí. Pero Israel utilizó la guerra del 67 para agrandar sus fronteras por "razones de seguridad". Entonces tomó Jerusalén, Cisjordania, Gaza y los Altos del Golán.

 

Hay acusaciones muy serias de que los paramilitares judíos de los años 40, asociados de algún modo con el ejército israelí, cuando encontraron resistencia de los árabes en varios puntos, los masacraron. A veces sin ni siquiera encontrar resistencia. Habrían sometido a los árabes para tomar estas zonas, a diferencia de aquellos que adquirieron ciudadanía israelí.

 

Pero esto no es todo... Cuando los árabes del margen occidental se fueron a Jordania y el Líbano, se encontraron con la decisión de esos gobiernos árabes de dejarlos aislados, obligándoles a vivir en eternos campamentos de refugiados y olvidados por el mundo. Los países árabes estaban derrotados y querían cerrar la página, incluso olvidándose de sus hermanos que habían quedado refugiados por su culpa.

 

El mismo Abbás en 1976 declaró para el diario de la OLP en Beirut  Falastin a-Thaura:   "Los ejércitos árabes ingresaron a Palestina para proteger a los palestinos de la tiranía sionista pero, en lugar de eso, los abandonaron, los forzaron a emigrar y a dejar su patria, y los arrojaron en prisiones similares a los ghettos en los que los judíos solían vivir".

 

Mito #6 Los Palestinos han estado en ese territorio desde antes que Israel.

 

Esta idea puede discutirse. Si se reconoce que los palestinos son “árabes de Palestina” sí estaban allí, producto de sus propias migraciones en el Medio Oriente, mucho después de que los judíos hubieron emigrado en los tiempos de Roma (70 d.c.) y junto a los que volvieron en el siglo XIX. Incluso la Universidad Hebrea de Jerusalén reveló que los hoy árabes palestinos, muchos de ellos, son descendientes de los judíos que no escaparon de la represión romana y quedaron en ese territorio. Toda una verdad que los más religiosos deberán reconocer algún día.

 

Pero "Los Palestinos", como tal, como nación propia, no existían. Esto es, no existieron hasta después del Nakba. El Nakba les hizo a esos árabes de Palestina entender que no podían contar con los otros países árabes, puesto que los habían abandonado. Entonces un árabe descendiente de la Palestina otomano-británica, nacido en Egipto, Yasser Arafat, creó junto a otros la “Organización para la Liberación de Palestina". Este proceso  de constitución de una identidad nacional sucedió desde 1964, cuando se forma la OLP, hasta 1974, cuando los árabes la reconocen como legítimo interlocutor del "pueblo palestino". Este movimiento político le dio nombre a esta población mil veces despojada, carne de cañón con diferentes nombres, historias y muchas unidas a la historias de los judíos. Antes de eso no eran propiamente una nación, como los venezolanos no lo fueron antes de Bolívar. Como los italianos no lo fueron antes de Garibaldi.

 

La OLP creó milicias para recuperar el territorio perdido de Israel, pero también luchó contra los gobiernos donde los palestinos vivían refugiados, fundamentalmente, Líbano y Jordania. La mayoría de los palestinos viven hoy en día en este último país, Jordania.

 

En este último país los palestinos constituyeron una mayoría demográfica, que sumaba a los refugiados como a los habitantes de Cisjordania controlada por Jordania en 1950. La OLP practicó el terrorismo contra el gobierno que les acogió. Facciones del FPLP y Al Fatah "liberaron territorio" y trataron de tumbar al gobierno. Ya el Rey Hussein les había llamado a que formaran gobierno con él y que se integraran al Reino, a pesar de los antecedentes de terrorismo. Pero éstos acusaron al Rey de aliado a Occidente, aceleraron secuestros, asesinatos, torturas y ataques terroristas. Entonces el Rey Hussein declaró una Ley Marcial y atacó sus bases en la capital, y se masacraron, según cifras que aun no han sido levantadas, entre mil y 3 mil palestinos. El mismo Arafat declaró que fueron 10 mil palestinos los asesinados. Estos sucesos fueron conocidos como el Septiembre Negro de 1970.

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En el Líbano la OLP asesinó al líder cristiano pro-israelí, un líder de enorme influencia en este país, provocando un recrudecimiento de la Guerra del Líbano. Esto generó como venganza, la masacre de miles de inocentes palestinos en campos de refugiados, por manos cristianas pero bajo el sangriento auspicio de los israelíes.

 

Todos estos hechos y muchos más indican sin duda una violenta historia de opresión. Esta historia dio cuerpo doloroso a esta nación, aún sin Estado. Pero no hace posible indicar, de manera alguna, que ese sentimiento nacional existiese antes de la fundación de Israel.

 

¿Qué habría pasado si las guerras declaradas por los países árabes no hubieran tenido lugar en el 48 y el 67? ¿Habría quizás hoy un país dos pueblos, en convivencia pacífica?.

 

Mito#7 El gobierno de Israel quiere quedarse con toda Palestina y llegar incluso hasta el Éufrates. De hecho, la bandera de Israel tiene dos franjas azules que significan el Nilo y el Éufrates.

 

Esto tiene dos respuestas. Durante muchos años los israelíes no bombardeaban y masacraban a los Palestinos como lo hacen hoy. Durante muchos años eran los palestinos quienes lo hacían. Israel vivía llena de bombas, en pizzerías, buses escolares, hospitales... Si bien Israel enfrentó varias guerras territoriales en contra de sus enemigos, el poder del terrorismo árabe era mucho más peligroso y expansivo sobre la población civil israelí.


Israel intentó un proceso de paz, a la que la OLP se negó muchas veces, respondiendo con ataques. Era simple: Israel quería neutralizar sus enemigos para poder convertirse en una nación en condiciones de desarrollarse, pero la OLP no reconocía la existencia de Israel y luchaba por su exterminio. Hasta que el mundo (la vida, la religión, el momento...) le hizo ver a Arafat que la guerra no le traería soluciones a su pueblo sino más problemas. Arafat intentó depurar a los sectores más radicales de su organización (que se fueron al FPLP, y Hamás, ambos acusando a Arafat de traidor de la patria y ahora de Alá), y aceptó finalmente la existencia legítima de Israel. Se reunió con el presidente Yitzak Rabin en Oslo y firmó una hoja de ruta para la paz final.

 

Pero un individuo, judío ortodoxo, que creía que Rabin se estaba sentando a negociar con un terrorista, y que era por tanto un traidor, mató a Rabin en una reunión pública.

 

Aun después de eso, gana las elecciones por la centro izquierda Ehud Barak, de algún modo, sucesor de Rabín. Y se reúne en el 2000 con Arafat y Clinton para ofrecer todo lo que hoy se pide: Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este, asistencia para el retorno de los refugiados y asistencia para formar un Estado propio. Arafat dijo que no.

 

Sharon, uno de los generales que conspiró la matanza del Líbano, se fue caminando a la Esplanada de las Mezquitas, porque ahí está la tumba de José (aquel vendido por sus hermanos), sabiendo que eso provocaría el odio de los musulmanes. Los musulmanes apedrearon entonces a los judíos en el Muro de los Lamentos mientras rezaban. Comienza una ola de atentados contra civiles israelíes y represión contra los palestinos en gran escala. La provocación permitió al mismo Sharon ganar las elecciones: Los votos israelíes expresaron con más claridad que nunca, su negativa de ceder a los palestinos y prefirieron líderes de guerra.

 

Estos sucesos sucedieron en el 2000, a un año del atentado contra las Torres Gemelas. Como sucedió con este evento en los EEUU, en Israel nadie olvida aquella segunda Intifada. Ambas forman parte indeleble de la cultura política que favorece a la derecha electoralmente en esos dos países. Para muchos israelíes, bajo el fuego creciente del terrorismo, significó que los árabes no querían la paz, no importa lo que se les ofreciera.

 

Por supuesto, muchos políticos israelíes de la derecha sueñan con acabar con todos los palestinos y quedarse con el territorio hasta el Jordán. A partir de aquella segunda Intifada del 2000, se impuso la idea de debilitar a los palestinos matando terroristas y civiles hasta que todo el sistema palestino ceda. Y esa ha sido la raíz de la operación Arco Iris, el bombardeo del Sur del Líbano y la Operación Plomo Fundido de Gaza, así como los asentamientos y el muro.... debilitar a los Palestinos, humillarlos, hasta que cedan en su empeño de seguir con el terrorismo, obligarlos a reconocer a Israel en el mejor de los casos, o bien que desconozcan su propio Estado, en el más extremo de los casos.

 

La verdad es que la violencia no tiene un objetivo realista, en ninguno de los dos bandos. La desaparición del otro no es posible.

 

Pero estas son las razones puntuales, históricas, de este proceso. Nadie, que no sea algún ortodoxo solitario, habla de una expansión hasta el Éufrates. Se trata de un mito, como los hay del otro bando, para justificar la militancia bélica, esto es, los atentados suicidas y el objetivo de la eliminación final de Israel.

 

La bandera de Israel con sus dos franjas es una referencia a la petición que hizo Moisés a los hebreos de colocarse encima mantos con listones azules en los extremos. Hoy es un atuendo fundamental de ciertos rezos, y se le llama Talet o Talit. Los católicos y los ortodoxos cristianos la heredaron tomando la forma de la estola que llevan los sacerdotes sobre sus hábitos, ya sin los listones azules. No tiene nada que ver con el Éufrates.

 

 

Mito#8 Quizás el mito más importante, es que la solución consiste en la fórmula “Dos pueblos, Dos países”, o que la cuestión es poder crear fronteras confiables entre Palestinos, Israelíes y los otros países.

 

Esa quizás no es la cuestión. Más bien es mucho más evidenciable que el odio no deja ver salidas más justas para ambos bandos. 

 

Quizás la solución consiste en un solo Estado para ambos pueblos, separados por una federación, para que puedan moverse libremente, y asociarse en un proyecto nacional común y mutli-religioso. Al fin y al cabo, Israel es un país muy multiétnico, no son un pueblo racista, aunque hoy observen a los Palestinos como sus enemigos mortales. Es un país que podría albergar más diferencias y desigualdades, con el fin de irlas desapareciendo con las generaciones.

 

Para eso hay que inmovilizar a los supremacistas de ambas partes.

 


 

Mito#9 Abbás representa Palestina.

 

No podía decirse que representaba al pueblo palestino hasta que habló en la ONU. Estaba puesto por presiones de EEUU, Israel, Jordania, Egipto y Saudíes, que simplemente no reconocen a Hamas como un interlocutor, ni siquiera entienden cómo puede ser un partido político y participar en elecciones. Ambos partidos, Hamas y Al Fatah (hoy llamada OLP nuevamente) se han asesinado entre sí, en actos de extrema crueldad. Hamas capitaliza el odio a Israel, promete aun su exterminio y recibe el apoyo de la desesperanza, al igual que la derecha israelí. 

 

Hamás, además está amenazado por otros grupos islamistas radicales que depredarían su poder si decidiesen sentarse a hablar de paz. Como la OLP en el 2000, todos están presos por su propia mecánica de odio e intolerancia. Todos son acusables de ser traidores a Alá, o vendidos a los israelíes.

 

Las palabras de Abbás son una importante prueba para la paz. Por eso una parte importante de la derecha israelí lo apoya… aunque no confían en él: Abbás habló ante la ONU de Jerusalen como una Tierra Santa de cristianos y musulmanes… solamente.

 

Tales expresiones suponen que Jerusalén fue la tierra de Jesús (que estaba en Jerusalem, precisamente por ser hebreo) y el sitio donde Muhamed se habría elevado a encontrarse… con Moisés, Adán y Jesús. Ambos sucesos, uno bíblico y otro que es una interpretación post-coránica, indican la presencia histórica de los hebreos sobre Jerusalén, sin embargo no hay reconocimiento de la Jerusalén hebrea.

 

Es difícil comprender qué quiere lograr Abbás cuando dice que Jerusalén era santa solo para musulmanes y cristianos.

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A pesar de todo esto, no hay muchas opciones para los israelíes. Si el próximo en sentarse allí es Hamás, la guerra sería un nuevo y mayor baño de sangre.

 

 

 

 

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