La Inexistencia de la Democracia.

Publié le par Daniel Castro Aniyar

(Para José Gotopo, amenazado de muerte por una burocracia que no le trasplanta un riñón)

 

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No es cierto que hoy el venezolano esté protegido del poder Judicial. Ni del Ejecutivo ni del Legislativo ni del Moral. Ni del Capital. Los ciudadanos siguen prefiriendo estar en las buenas con el de turno, que seguros en una Sociedad quedice protegerle. El revolucionario teme al depredador de al lado, eldisidente opta por callarse y el crítico habla con las paredes…hasta que alguien lo cree peligroso.

Es el Poder Popular quien precisamente manifiesta la contradicción entre ciudadano y gobernante. Son ellos quienes ven barcos a pique uno detrás del otro, mareas burocráticas, miopías vergonzosas y dogmatismos de pasillo. Muchas historias de autogestión se convirtieron en estatismos, y las nacionalizaciones en nuevas formas de privatización, algunas económicas, otras políticas. Ahora, ¿Esto es culpa de ciudadanos inocentes y gobernantes malvados? ¿Será del pueblo indolente y gobernantes con pocos recursos? ¿Será que el Estado no ha fomentado suficientemente una “cultura revolucionaria”?¿Será culpa de los escuálidos y Venevisión?.

 A muchos encantaría que fuera así de simple. Largos discursos en la UBV y circunloquios cerveceros, repiten sin cesar la terapia más fácil para el diagnóstico más sencillo. En Aporrea todos encuentran los escuálidos escondidos del proceso. Largas horas de discusión y opinión antes inexistentes, pero nada nuevo que decir.

 

En toda revolución los principios guían un tejido social con reglas claras: se teje en punto o en cruz, se hacen medias o escarpines. Porque el sistema no puede cambiarse a músculo. El sistema es histórico. O se le acondiciona o se esperan mejores contextos. Engels se burlaba de los anarquistas diciendo que mientras ellos abolen el Estado, el Estado envía su ejército y los abole a ellos.

 

Y la historia aquí habla claramente. Aquí, hoy, el problema no llega a ser de clase sino de acceso a las rentas. Si fuera de clase, se reactivaría el aparato productivo, y la autogestión popular fuera parte del PIB. Mientras tanto, la Democracia, hoy Socialista, carece de sus bases reales: la interdependencia de los poderes económicos y sociales: actores, fuertes por su verdadero calibre y no por las sombras del rentismo.


Al final, los venezolanos hemos recibido un crédito del Estado, político, cultural o económico. Luego el Estado, como gran dador, decide si lo cobra o lo condona. En esa decisión, radica la inexistencia de la Democracia venezolana desde hace 50 años.

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