La Crisis Española.

Publié le par Daniel Castro Aniyar

anciano-esperando-el-bus.jpgEn TVE se ven caer las primeras nevadas sobre España. Prometen ser recias. España ha sufrido los peores fríos invernales desde hace 50 ó 60 años.  Los españoles, sin embargo, no solo ven caer nieve. Desde sus ventanas se preguntan angustiados hasta cuándo el paro, la incertidumbre, las deudas. La prensa no hace más que mostrar planes que no se cumplen y expertos que no resuelven. A tres años, ningún español escapa a que esta crisis es la más vertiginosa que hayan vivido. Por eso algunos la comparan con la invasión francesa de principios del siglo XIX.

La crisis española no tiene nombre propio. Se le llama simplemente “española” o “europea”. A pesar de no gozar de una etiqueta estable como el Efecto Tequila mexicano, el Viernes Negro venezolano o El Corralito argentino, ella no deja de ser específica.

La crisis se enmarca dentro de lo que el ex-presidente Felipe González llamó recientemente “el capitalismo de casino”, un fenómeno global que poco tiene que ver con la simple burbuja inmobiliaria norteamericana y mucho con los efectos de una masa monetaria incontrolable, definida por enriquecimientos especulativos, y servicios desproporcionados al aparato productivo. España resultó ser una parte débil del tejido, cuyos hilos financieros le daban la falsa ilusión de prosperidad. España volvió a la Europa periférica, con Grecia, y en menor medida, con Portugal e Italia. Al cabo de casi tres años de crisis ha llegado a 4 millones y medio de parados que no desaparecen.

Es posible decir que España se despertó a la crisis el día  23 de Abril del 2009 cuando sus titulares reflejaron la opinión del FMI indicando la “baja competitividad de la economía”. Esto es, que no era un reflejo simple de la crisis norteamericana, que la crisis global duraría más tiempo y que España estaba particularmente mal posicionada, por causa de la poca competitividad de su aparato productivo.

Así se escribía entonces en El País:

España era hace sólo unos meses la variedad feliz del capitalismo, según rezaba el título de un informe del Deutsche Bank de 2007, que calificaba la última década de crecimiento como una de las más impresionantes historias de éxito entre los países ricos en las últimas décadas. Pero la fiesta se ha acabado. El FMI destacó ayer que prevé una recuperación "mucho más lenta" de lo que estima el Gobierno, por un par de razones de peso. La primera es conocida: los graves problemas de productividad, para los que las soluciones del Fondo caen del tradicional recetario de reformas -pensiones, mercado de trabajo y demás- como fruta madura. La segunda es … una fuerte corrección de los precios de la vivienda, del 30% desde el pico más alto” (El País, 23/04/2009).

Quizás el efecto más rotundo de esta crisis son las cifras de pobreza recientemente publicadas por el INE español para el 2010: 20,8 % por debajo del umbral, esto es 1,3% más pobres que en el 2009, y la tendencia empeora.

Para ilustrar la gravedad de estos números, bastaría una comparación con algunos países latinoamericanos. España está a solo 4 puntos del 23, 80 % del umbral de la pobreza venezolana. Esto es más grave si se considera que Venezuela, como todo país latinoamericano, es una sociedad profundamente desigual, con 0.4 puntos en el índice de GINI, y en la que el 20% más rico acumula el 54% de los ingresos nacionales. Pero ambas economías son comparables: Venezuela como España están remontando 2 puntos porcentuales del PIB en sus respectivas recesiones, del 2009 al 2010.

En otras palabras, la pobreza española no se recupera con la recuperación económica, muy por el contrario, se profundiza. Y en Venezuela, una sociedad más desigual, la recuperación económica está permitiendo transformar la estructura distributiva y mejorar el acceso a medios de riqueza. Venezuela pasó de un 55,56% de pobres en 1997 a un 23,80% en el 2009, a pesar de una recesión sostenida los últimos tres años.

El caso venezolano sirve solo porque ambas sociedades siguen en recesión, pero si se comparan umbrales de pobreza de España con otros países latinoamericanos, los resultados son más contundentes. Argentina pasó de un 31,4  del primer trimestre del 2006 a solo un 13,9 en el 2009. Costa Rica del 21,5 de incidencia en el 2005 al 18,9 en el 2009. Ecuador, un país inmigrante en España, bajó 5 puntos del 37,60 de incidencia en el 2006 a un  33,01 en el 2010.

Ignacio Ramonet, editor de Le Monde Diplomatique, argumenta que el Estado de Bienestar europeo, resultado de las luchas políticas en los albores del siglo XX,  se aproxima a su defunción en manos del mercado. El caso español sería uno de los más elocuentes: España fue ratificada en el 2009 como miembro de la OCDE, y es la 9na. potencia industrial del mundo, según recordó el propio presidente Zapatero en marzo de este año que corre. Sin embargo, hoy más que ayer, una tercera parte de su población declara no saber qué hacer para llegar a final del mes, y un 17 % declara no poder pagar sus deudas, o pagarlas con serias dificultades, según reveló el INE español.

Cualquiera preguntaría ¿Cómo conviven más de 4 millones y medio de parados y más de un 20% de pobreza con un crecimiento del PIB de 2 puntos? El prof.  Vincenç Navarro de la Universidad de Sevilla quizás tiene una respuesta:

“…cuando se dice que el FMI y la UE van a dar 750 mil millones de euros a los gobiernos, no es a los gobiernos, es para ayudar a que paguen la deuda a los bancos alemanes y franceses… Si el dinero que se da a Wall Street se hubiera invertido en construir la Banca Pública, hoy tendríamos crédito. Lo mismo con Europa”…“Por otra parte ha habido un enorme incremento de las rentas de capital, o sea que en ese aspecto, cuando se va siguiendo la productividad: ha ido aumentando y los salarios han bajado, lo que significa que el producto que se ha venido generando beneficia fundamentalmente al capital”

Según datos del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) los españoles tienen alguna conciencia de este problema. Más del 54 % estima que el principal problema del país es el paro, pero que los responsables aún no han pagado su parte. La evaluación de los principales partidos políticos, el PSOE y el PP es deficiente, y no creen que la situación mejore ni siquiera el próximo año.

 

Salidas a la Crisis.

Las huelgas y protestas de la UGT (Unión General de Trabajadores) y las CCOO (Comisiones Obreras) han medido el descontento pero no se estarían planteando problemas de fondo que resuelvan la crisis. Si el gobierno sigue compartiendo con los sindicatos diagnósticos similares, basados en recortes o reformas fiscales de mayor o menor profundidad, y no en un proyecto nacional productivo de calibre, basado en el emprendimiento o, por ejemplo, en una relación simbiótica con el crecimiento latinoamericano, no habrían salidas a la crisis. Al menos esta es la opinión del Prof. Navarro:

“No se va a disminuir la recesión, por el contrario, se va a acentuar, porque lo que necesitamos en Europa es precisamente unas políticas opuestas… quiere decir, un aumento del gasto público muy marcado, incluso a costa de que se aumente el déficit público y la deuda pública. Miren ustedes, nunca en la historia del siglo XX, momentos de gran depresión económica, como estamos viviendo ahora, se han resuelto sin una expansión muy notable del gasto público en infraestructura, creando empleo. Nunca”.

Al momento de escribirse este artículo los sindicatos aprovechan la salida de Celestino Corbacho por Valeriano Gómez, un nuevo Ministro  del Trabajo quien luce más cercano a sus planteamientos. Sin embargo, Lucía Méndez, redactora jefe de El Mundo, no es optimista:

“…es que creo que los planteamientos sindicales están muy alejados de la políticas del gobierno. Las conversaciones tendrían que incluir temas como la reforma fiscal… y no parece que el gobierno esté en disposición de cambiar sus posiciones”.

 

Voces proféticas

Hace 100 años Antonio Gramsci previó el papel que juegan países y regiones periféricas como Italia o el Mezzogiorno, ante el desarrollo del capitalismo central en Europa. Previno que los trabajadores debían unirse en contra de sectores hegemónicos que usaban los trajes de la cultura nacional para fortalecer el modelo de acumulación. Pero Gramsci escribió desde la caída de la Revolución Italiana y ante los auges del fascismo y la socialdemocracia.

El clima profético, sin embargo, no desapareció en Europa ni en España. Arrighi escribía en los 90 que un ciclo largo de expansión/contracción de la economía desplazaría a los centros hegemónicos de EEUU y Europa. En el 2007 en España se hablaba de “los burbujistas”, así llamados por creer que las burbujas financieras alcanzarían al país con efectos dramáticos.

La crisis española parece hoy el resultado de sus profecías. Sin embargo, sorprende a una España no preparada y despolitizada.

Como una guerra que se avisa a un soldado distraído.

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di basta 13/02/2013 20:56

Buen post
Si quieres que las cosas cambienn...
dibasta.123miweb.es