Esperando a Túnez.

Publié le par Daniel Castro Aniyar

Cuando lo que parece vivo realmente está muerto, nuestro asombro se hace furioso, desintegrador. Nos descubrimos en medio de una Casa de Horrores, cuando alguna vez lo creímos un palacio primaveral.


Ésta es la lección fundamental para todo cambio social.


Baudrillard lo llamaba “el grado Xerox de la cultura”. Un mínimo giro del discurso de banqueros, terroristas, precios del petróleo, militares, editores, terminan vendiéndonos una mala copia de la realidad.

Pero esto no es un efecto nuevo ni postmoderno. Es así siempre.


Cuando los viejos pactos de la democracia venezolana parecían controlar todo el escenario (Punto Fijo, la Gran Venezuela, el Pacto Social, la Concertación, la Convergencia…), resultó que desde la complejidad se creó un clima eléctrico que cortocircuitó y fundió todos los escenarios. Y vino Chávez.

Cuando Israel combatió a los Sirios que habían ocupado el Sur del Líbano, y los hizo retroceder, pensó que había limpiado un enemigo que amenazaba su existencia. Pero apareció la OLP. Cuando hizo retroceder a ésta, pensó otra vez lo mismo. Pero apareció Hezbollá.  Israel juega en círculos en el Sur del Líbano.  Actúa sobre la escena militar, y la realidad social le cortocircuita la imaginación y la solución del problema.

Del otro lado, mientras más grupos islámicos declaran el aniquilamiento del Estado judío, Israel se hace más grande y próspero.

 

Pero también, cuando los países musulmanes, dominados por largas dictaduras, algunas teocráticas, parecían solamente debatirse entre los islamistas radicales, con su panoplia terrorista, y sus reyes eternos, de repente salta Túnez en la escena. Túnez con todos sus ecos.


¿Y qué es Túnez? Muchas cosas a la vez. La memoria de un proceso truncado de modernización y conciencia tercermundista. El hastío del neoliberalismo. El desprecio por reyes y dictadores. El renacer del Islam florido con sus increíbles pensadores y filósofos. El contacto con occidente. Todo estaba allí, siempre.

Entonces se revela el proceso latente. Lo que siempre estuvo ahí con todas sus plumas de colores, pero que nadie veía.


Algunos hoy culpan a los medios,  sin aprender la verdadera lección ¡Es básicamente un asunto antropológico!. La cultura nos economiza la visión de las cosas, porque las cosas son siempre más complejas de lo que creemos y queremos que sean.


Así, casi nadie vio que una gigantesca insurrección social iba a tomar Caracas en 1989, con el anuncio de aquellas medidas neoliberales . ¿Cómo es posible que nadie lo viera? ¿Fueron los medios los que silenciaron ese clima que olía a desesperanza y rabia en cada esquina?.

 

¿Y no vieron los saqueos y las manifestaciones en Bolivia, Argentina, Brasil de los 90? Se vio un poco más porque hubo un “Túnez” en la Caracas de 1989.


Y el mundo entendió mejor a Evo porque hubo un Chávez antes. Pero nadie previno a Chávez.

¿Y quién previene la insuficiencia del petróleo como factor de supervivencia en Venezuela y el mundo árabe? ¿Quién prevé el petróleo como maldición?.


Mientras seguimos tratando de dominar lo indominable, nos hacemos una ilusión táctica, microhistórica del poder. Entonces los gobiernos hacen palacios sobre esa ilusión de poder, y los bancos construyen rascacielos que luego quedan vacíos, como las Torres de Plaza Castilla en Madrid.

Y los discursos, incluyendo a los medios, buscan el aplauso sobre esas realidades de pacotilla. Esto es, un circo de académicos, ingenieros, economistas y contadores para que la función salga bien, y se vendan las entradas.

 

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Yo prefiero sentarme en un brocal para respirar el tiempo de las cosas que laten y florecen. Los oídos abiertos, el corazón claro.

 


Yo prefiero sentarme a esperar a Túnez.

 

 

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Dalila 17/02/2011 04:03


Understood!!!


Daniel Castro Aniyar 17/02/2011 10:18



:-)



Silvi 13/02/2011 07:34


Me encanta como escribe Sr. Castro. Cada artículo supera al anterior. Gracias por compartir lo que le gusta.


Daniel Castro Aniyar 13/02/2011 16:38



Gracias a ti Silvi.